Televisores 4K
Son la próxima evolución en cuanto a calidad de imagen, con una resolución de 3840 x 2160 píxeles. Por ahora son por demás costosos (casi 9000€) para el público normal, y si alguien se decide a hacer el gasto encontrará muy poco contenido en esta resolución. Por eso algunos analistas se aventuran a decir que será en 2 o 3 años cuando lleguen, de forma habitual, al hogar español.
En ocasiones se los combina con otra tecnología emergente: el 3D sin gafas. Si este modelo de 3D supera el problema de ser tan dependiente de la posición del espectador (hay que estar justo en frente) podríamos quedarnos sin gafas en un futuro.
Es casi seguro que nos los enseñarán de nuevo dentro de unos días en Berlín, pero desde el pasado CES de principio de año la escena de los televisores 4K andaba un poco dormida. Menos mal que algunos fabricantes empiezan ya a recorrer el camino de la ultrarresolución, aunque sea de forma muy tímida.
Es el caso de LG que, como os informábamos ayer, acaba de desvelar la televisión Ultra HD más grande del mundo. Se trata de un modelo de 84 pulgadas con cuatro veces la resolución de pantalla de un televisor Full HD. Y si bien su precio, unos 18 mil euros, está fuera del alcance del común de los mortales, por aquí nos hemos preguntado si es posible aprovechar, hoy en día, unas resoluciones de imagen tan altas, y cuáles son las opciones reales que tenemos los consumidores medios en cuanto a ultradefinición.
Del Macbook Pro al escalado de imagen
Actualmente una de las formas más asequibles de poder obtener algo que se acerque a un panel 4K (hablamos a partir de 2.279 euros) es, curiosamente, un Macbook Pro con pantalla Retina a 2.880 x 1.880 píxeles de resolución (5,1 millones de píxeles). La ventaja es que, además del monitor, te llevas un pedazo de portátil.
Otra idea que frena la implantación de las televisiones 4K de gran formato es cómo se compara en relación a los paneles OLED que están por llegar. En televisiones de tamaño mediano, es muy posible que la tecnología OLED resulte mucho más efectiva en relación a su coste que ningún aparato Ultra HD. Será interesante ver qué clase de guerra se desarrolla en el campo de los chicos grandes.
Existen también impedimentos de orden más técnico, pero que ya están camino a solucionarse. Está por ejemplo la cuestión del tamaño: una película de 3 horas a resolución 4K solo cabría repartida en unos 200 discos Blu-ray de los de ahora. Y no digamos ya lo que seria bajarla de Internet. Sin embargo, el uso de un nuevo códec llamado HEVC y la mejora en la capacidad de almacenamiento de los discos (los BR permiten almacenar hasta 200 GB en 8 capas) aliviaría el problema.
Pero con las cadenas de televisión produciendo contenidos aun por debajo de los 1080p, no parece que vaya a crearse un mercado masivo para la tecnología 4K hasta de aquí varios años… ¿o sí?



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